11 de febrero de 2013

Sauce

Cuando llego el momento
sonreí
sumiso en la aceptación
tranquilo con mi legado
feliz.
Curioso es el tiempo
como desata las amarras
se eleva con el viento
y se escapa.
Extraño tantos besos
recuerdo esas caricias
las miradas incendiarias
que no volverán.
Mas que mi cuerpo sea viejo
es el regalo
y que mis días estén completos
el desaliento.
Agradecido soy de las raíces
que crecieron desde adentro
que nutrieron de sabiduría
mi espíritu.
Y me ataron a la tierra
aún ahora en mi muerte
fijando todos los finales
al principio.

Cuando llegó el momento
sonreí
y agite mis brazos en la corriente.
Mis recuerdos son mi alimento
que endurece mi corteza.
Aquel llanto que me quebraba
se lo lleva el río
aquel que acaricia mis ramas
y me cobija.

Cuando llegó mi muerte
abrace la vida
para siempre.

1 comentario:

Lichazul dijo...

la muerte y la vida
peldaños de la energía que se trasmuta cíclicamente


somos abono en la tierra o somos limo en el río de nuestra propia heredad


bello y existencialista Poema Rodrigo, el sauce es un árbol regenerativo sin duda
pero hay otro que es eterno diría yo y que el Tejo

abrazos