25 de abril de 2009

Nota de Crecimiento (Soy)

Soy

Un poco de carne machacada
atada a osamentas progresistas.
Cautivo eterno de las artes
especialmente súbdito de la música y la poesía.
Despreocupado por lo esencial,
y el mejor estudiante del detalle.
De rasgos comunes, un tanto reiterativos
que ocultan pensamientos originales.
Una antítesis del equilibrio
guiado por la atracción de los polos,
sean del día o de la noche.
Romántico, perdidamente romántico
Romancero ibérico nacido del latino,
con sabor a otoño y canela amarga.

Hombre de notas, de notas de crecimiento.
De aprender doliendo, de tragar sin morder
Latiente de fuego sin origen
dominado por letargos secuenciales.
Soy como un errante desperdigado
por los valles eternos y sublimes del tiempo.
Como un niño malcriado.
Como un invierno apasionado.
Soy del pasado
Soy del presente.

Soy el buen pastor de las lágrimas sin mejillas
El terciopelo vital que abriga de la nieve.
Con poco tacto para la culinaria
el buen vino o los placeres ostentosos.
Pero si te fijas bien en el relieve de mi ropa
mis vértebras son imponentes cumbres,
inalcanzables por la pasión reptante
que nace del desierto en mis costillas.

Y cuando mis palabras dejen de expresar
recuérdalo, soy yo, aunque tú no lo creas
tu alma fiel que conoce tus vivencias
aunque parezca la peor de las quimeras.


10 de abril de 2009

Cuenta Regresiva

En un sueño desconcertado
mis cuatro paredes descascaran
sus colores, sus virtudes y su forma.
Colores trágicos.

Puede que sea el aire
con toque sublime y ponzoñoso.
Se filtra en la humedad
que se seca con la hojarasca.
Mas los segundos van cayendo
uno a uno, como columnas sin sustento
y yo sé que es lo que va regresando.

Corresponde en los epílogos escribir
y llenar de notas la nostalgia.
Aun guardo un trocito de las anteriores
de las que escribí la última vez.
Justo antes que el sol se marchara
relegando a la literatura la sonrisa,
en un acorazado de papel sin tinta
que no zozobra en el mar del silencio.

Y así con la magra historia de un ciclo espero
encorvado en un sillón de consulta.
Con mis manos armadas con el pasado
que leo y releo
hasta el momento en que me abandone.
Como una cuenta regresiva de la vida
que llega a cero y me avisa
difrazada de secretaria tediosa
y mencionando mi nombre y la del médico tratante.