1 de diciembre de 2008

Antes de despertar

Como las escenas que recordamos en la vejez. Extraño es, armar los recuerdos que provocarán nuestras sonrisas arrugadas mañana. Asi veo su sueño, como un dulce y extraño desafío que se me entrega a mi juventud.

La suavidad de su descanso, y su demanda (o mía) por cercanía. Duerme, como si el mundo fuera suyo en la improvisada suite del asiento del lado. No me canso de acariciar sus finos rasgos, de una belleza prometedora que comienza a aflorar junto a su rebeldía. Y sin caer en conciencia, mi cuerpo pierde sensibilidad por la contorsión que causa alcanzar sus manos y su cuello.

Y asi pasan horas. Horas enteras para contemplar su majestuocidad innata que me seduce a violar los espacios del respeto. Me reta, a apostar mis emociones en un juego sin certeza. A estirar los labios para encontrar el paraiso o el infierno. A saciar mi sed con veneno o con el nectar del amor. Y mi pensamiento busca evidencias, que ni el corazón logra demostrar.

Y cuando abre sus ojos, me encuentra a su lado, besando su frente. Pareciera no importarle, ni percatarse de mi pugna de horas. Caprichosa mira el cielo, y recuerda que el secreto debe mantenerse en aquel auto. Y me pide con la dulzura de las quimeras, un boleto para regresar a la realidad. Pues mi rapto nocturno acaba cuando cesa su sueño o su intención, y mi intención cesa, al dormirme inmerso en la duda.

¿Qué pensará al despertar sola en su habitación luego que suena su despertador?



Foto donada por Javiera Ramirez Pigliacampi

29 de noviembre de 2008

Anjunabeats

El bass retumbaba en mi corazón. Tum tum tum y mi corazón adquiría un ritmo extraño y coordinado con el universo. No era yo humano, era yo Dios... Un Dios que danzaba bajo los destellos de un cielo de colores brillantes.

Mi voz no hablaba, gritaba al son de la tornamesa. La tierra era una violencia desmedida, que se apoderaba de mis entrañas y las alzaba hasta la eternidad. Frente a mi, dos letras dominadas por el extasis de la noche de mis sueños. Trance, una palabra que alberga el estado de máxima felicidad a la que puede llegar el amor.

Cerraba los ojos, y mi ser viajaba despidiendose del mundo y sus corrupciones. Lejos del dolor, de la miseria de sentirme parte de un compromiso escrito. Solo yo, y mi espíritu transformado en rave. Algunos buscaban pareja, otros alucinógenos. Algunos solo trataban de atrapar cada instante con el cuerpo... como yo.

Descuidé la tierra, mi cuerpo y mi pasado. Atrapaba las luces con mis pensamientos, y las dejaba escapar para que otro mas las pudiera atrapar. Despertar de los poderes del extasis puede llegar a ser peligroso, mas si recuerdas de golpe que al detener el ritmo, el tiempo retorna a la normalidad, y vuelve a salir el sol.

9 de octubre de 2008

Acuario (Ansío)

Eras un pez complicado
De esos bellos que los niños piden
Vivías feliz
En el acuario de la felicidad.

Luego, te volviste una mariposa
Y te agitaste en cuanto rincón hubiera
Asi te conocí
Asi te posaste en mi vida.

Cuando te cansaste, te volviste flauta
Y nos deleitaste con tus virtudes
Te aprendimos a querer
Y nos acostumbramos a tu compañía.

Ahora el tiempo rota
Y te fusionaste con el dolor.
Tu mueca gracil, tu sonrisa
Oculta el maltrato de las emociones.

Ansío verte pez en tu acuario
Y verte revolotear en otros mundos
Verás que el mar no solo se lleva
Sino que entrega lo que la vida no da.

Erase (2006)

Erase
Un bosque de inviernos y tinieblas
De troncos amenazantes por la niebla
De un miedo frío que trepaba por tu piel.

Allí, caminaba a ciegas
Entre temblores y súplicas.
Alguien me guiaba, alguien invisible
Que tomaba mi mano por la senda.

El miedo me asfixiaba
Y cuando ya no podia respirar
El bosque acabó, y un valle encontré.
Con un palacio de rejas de oro

Mi acompañante invisible me dejó
Entré solo al vestibulo real
Lleno de madres solteras vestidas de colores
Lloraban y sonreían a la vez.

Salí, a campo abierto
Desnudo, pisando la hojarasca sin dañarme
El sol y el cielo alegraban un silencio
Extendido por los cerros y pastizales.

En la cima de un cerro, solitario un ataud
Irresistiblemente camine hacia él
Mientras me acercaba, volvía el frío
Y los temores florecían acrílicos.

Al abrirlo, volvió la niebla
Un grito de dolor quebro el tiempo
Pues dentro estaba mi acompañante
Muerto y helado, mi cuerpo yacía.

Corrí regando la tierra de lágrimas
Desolación extraña me carcomía
El bosque regresó y seguía solo
Mis pies volaban para no perderse.

Y cuando el bosque terminó
El camino tomaba una bifurcación
En esa esquina me esperabas
Con tu sonrisa burlona.

Esa sonrisa que me humilló
Fue la que me hizo despertar
Registré todo aquel sueño
Eran las 4 de la madrugada.

28 de septiembre de 2008

Hara

A punta de besos marcaría mi nombre en tu historia.
Sencillo y eficaz, cuando tu silueta resuena viva en mi inconsciente. Asimismo, quieta y distraída, tu figura se quema en mi piel y la desvía irresistiblemente al deseo primitivo.

De querer se quiere, mas aun cuando tú no quieres.

En la complicidad de mis pensamientos, en la complacencia magistral del saber, querer y no poder te observo. Y me engañas con ojos de deseo y a la vez inocencia, donde soy víctima de tus ansias negras. Ama y dueña de mi voluntad, me arrastras al fin histórico del hombre, con un atizbo de felicidad antes de caer.


La primavera desata el hambre de las cópulas. Mi atman desciende del plexo solar a las profundidades de Hara, donde la creatividad renace con tu persona. Me embriago de tí y de las dudas de tu existencia. Pues si no existes ¿Para qué es la primavera?

En el vaivén de la imaginación migro de la realidad, por un pequeño instante. Donde presa y cazador intercambian roles a ratos. Allí, donde los sueños se cumplen y las promesas valen, donde el fuego de la eternidad sobrepasa los límites del amor, donde las palabras son caricias y volvemos a ser Dioses. Simplemente allí, por un pequeño instante.

Y luego los peros. Inevitables consecuencias de dañar los límites de la realidad.