25 de noviembre de 2015

Volumen

Me gusta oir ritmos variables
las tardes frescas de Noviembre.
El ladrido de un quiltro
La brisa agitando una rama
Aves varias charlando sobre quien sabe
Mi pelo enredándose con el pasto.

Un niño practica el piano cerca.
Mi mente ensaya su ejercicio sola.
Atrapo una pregunta desde lejos
y la conservo junto a las bocinas.
Oigo zumbar mi celular
y la molestia de quien me acompaña.

A veces oigo algo que no ha sonado
o escucho los sonidos que pienso.
A veces pienso en forma de sonido
y se me confunde entre tanto ruido.
Como cuando escucho mi voz reproducida
y me impresiona distinta a la imaginada.
O cuando oigo los pensamientos
en la mirada de esta mujer.

Dificil es cuando se engranan sonidos
en el río del desasosiego
y la clave marca melodías menores
cargadas de culpa o melancolía.
Pues mi cuerpo frío desafina
para deambular entre las tinieblas
como quien no sabe descifrar
su vida misma entre la música.
Entonces abro mis ojos
y libero el frágil mundo del color
mientras muevo la rueda giratoria
que da el volumen a su voz.

11 de octubre de 2015

La ironía

En el principio, el verde mar
que se aliña con viento frío.
En el conflicto, la lejanía
la incertidumbre de un viaje sin norte.
En el romance, las pistas secretas
halladas día a día por la eternidad.
Y el desenlace anónimo que me espera
vendrá una mañana con la pena.

Cierro mis ojos y salto al vacío
y me veo girando en torbellinos conocidos.
Mi mente nublada halla descanso
en los giros agudos de la locura.
Recuerdos vivos me traen indicios
del sendero que debió ser mío.
Donde los días se cubren de oro
y enriquecen al que envejece.

Mas el despertar se hace negro
como el peso de una vida ajena.
El cuerpo cae como la noche
privado de fundamento y sentido.
Unos latidos que son ajenos
pulsan segundos de contratiempo,
y así se ajusta la ironía
de estar vivo habiendo muerto.


21 de agosto de 2015

Sin titulo 2

Como lo que se desliza en el exterior
lo que se palpa en el aroma.
Como aquella oscuridad estrellada
que rodea mi carne seca.
Como que estoy a medias
y vigente en una realidad.
Apodíctica es la idea
de lo que vendrá después.

Curioso es el devenir
opuesto a lo que dicen.
No es misterioso
No es impredecible
Es una tormenta de ira fría
que nubla el presente
como advertencia.
Solo aquellos que se cubren
desconocen su devenir.

Como esta noche fría
estrellada y oscura.
Asi es la certeza
que macera mi devenir.
Latiendo como lo hacen las ideas
arrasando el cosmos
llega mi predicción
de labios del pasado y futuro,

31 de mayo de 2015

La reverencia

La reverencia como fenómeno médico no creo que haya sido descrita alguna vez. O al menos no como lo planteo en estas breves palabras. Quiero comenzar diciendo, que si alguien pretende hacerse con el derecho de haber sido el autor o primer descubridor de este fenómeno probablemente lo haga con justa razón.
El contexto es el siguiente, una noche fría, muchas horas de turno, nada de descanso y mucho trabajo por delante. Cuando te encuentras en la mitad de un desierto sin salida visible, y solo caminas ciego hacia adelante recordando otras noches en que estuviste igual. Y tuvo fin. Podría condimentar aún mas la situación: examenes de pregrado cercanos, trabajo atrasado, otra jornada completa esperandote al día siguiente, una psiquis emocionalmente inestable, un equipo de trabajo desagradable, falta de recursos, etc. Sea como sea, el panorama es literalmente una mierda profesional de gente cansada, pacientes sufriendo, familiares enojados y mucho que hacer.
Y entonces ¿Qué sentido tiene estar ahi? La verdad no soy muy amigo de las respuestas universales y las teorías del todo, pero puedo hablar desde mi propio corazón. Puedo decir que aquel momento no tiene ningún punto positivo ni alentador.
Excepto la reverencia.
Un hombre llamado Fabian, de mas o menos cincuenta años consulta en la urgencia por una diarrea de tres días. A las cuatro de la mañana. Entonces mi cuerpo con catorce horas de turno mas una semana entera de trabajo se cuestiona seriamente si debiera dejarlo morir de cagadera o simplemente reventarlo a reproches por no utilizar un sistema de salud primario, o simplemente esperar al día siguiente. Aquel hombre significa para mi aproximadamente cuarenta minutos menos de las escasas tres horas que tengo acordadas para dormir. Por una diarrea común.
Mis pasos se arrastran hacia el box donde esta el miserable. Y para peor, lo miro y esta sufriendo. Realmente esta muy afectado por el dolor, la diarrea y la sed. Entonces mi rabia se esfuma y le hablo calmado. Es curioso, como mi mente modifica las pulsiones que me mueven cuando la empatía me invade. Y finalizo mostrandome gentil, amable e incluso soltando algunas bromas para distender el ambiente.
La reverencia ocurre cuando el paciente me da la mano. Y me agradece todo lo que he hecho por el. Yo lo miro y sin expresarlo con palabras le doy las gracias por darle sentido a mi cansancio. Cuando salgo de ahi mi mente esta mas despejada y mas animada. Aunque sea unos segundos, me siento invadido por la sensación de haber hecho el bien. La moneda mas valiosa, que le da sentido a la medicina. Con eso duermo poco, pero con una sonrisa.

29 de mayo de 2015

Soliloquio

Me gusta tu sonrisa. Tus carcajadas reactivas. Tu pasión por escuchar las historias de mis amigos. En este circulo de viernes en la noche, los tragos fuertes, el ambiente distendido de confianza e inhibición, todos aportan con una experiencia risoria. Muchas de ellas ya las conozco, los relatos de sexo son tema favorito despues del tercer vaso de piscola. Siento el fragor del alcohol en mi cuerpo, río tanto como los demas, participo con un par de comentarios y me preocupo por ti, pensar en lo que haremos mas tarde en mi cama.
Giro los hielos despreocupado. Mi vida es un torbellino constante de exigencia y trabajo. Todo eso no importa hoy, que me acompañas al ritual social de la embriaguez. A lo mejor habrá marihuana mas tarde pienso, me vendría de perlas esa desconexión.

Y entonces comienza, como un cosquilleo en mi medio, en forma de acotaciones mas pausadas, menos contacto visual y mas interes en mi vaso. Las risas se acentúan, los comentarios son mas calientes, las experiencias mas ridiculas. Estoy lejos, pero atento a cada palabra compartida y sorpresa exclamada. Hablan de Pancho o Tano, que no se le paró en el cumplemes dejando a mi amiga Vicky enfurecida y decepcionada. Tambien de Diego, que se corría a los tres segundos de iniciar el acto. Lo contrastado que son aquellos bufones en comparación con otros que dominaban y repartían orgasmos. Ya no sonrío.
Mi rostro es transparente, pero se enmascara en la embriaguez. El debate ahora es cual es la importancia del sexo en la vida de pareja. Finaliza con un acuerdo unanime de que es vital y mi mente viaja lejos, hacia el sedimento mismo de la humillación y el dolor. Hasta momentos que no se olvidan y quedan rumiando, esperando salir y clavar aún mas la duda de tu virilidad. Y el cosquilleo se vuelve una tensión insoportable, que comprime mi cuerpo hacia adentro, como queriendo envolverme y a la vez correr.
Y cuando logro sacudirme el peso viene la lápida. Viene de tus labios tu experiencia pasada con otro igual. Entonces surge de mi mente la imagen mas macabra del sexo, como un llanto frío en un departamento lejano. Y recuerdo los fracasos incontables, las explicaciones vacías, los rostros de compasión. Aquellos rostros que no volví a ver y aquellos que reaparecieron en forma de risas y chistes.
Tomo el vaso, y me levanto. Voy al baño, digo, y camino hacia la otra sala. Me tomaré mi tiempo pienso, mientras me sirvo otro. Me va a faltar esta noche.