25 de agosto de 2009

A cántaros

Si quiero, llueve. A cántaros o suavecito dependiendo de mi estado anímico, imagínese que cuando nací lloraba tanto que Santiago terminó con agua hasta las rodillas.

No me culpe ni malinterprete, que esto de ser brujo no es nada fácil. Hay que estar callado y pasar "piola", no vaya a ser que por destacar vayan a sospechar. Las notas tienen que ser bien discretas, porque si me va muy bien la gente sospecha que hago trampa o que tengo facultades extraordinarias. Por supuesto, si me va mal piensan que tengo deficiencia mental o que tuve un problema psicológico de infancia y métale especalistas que descubren que soy brujo.

Tampoco puedo ser audaz con las hembras, que si tengo muchas, se justifican las perlas diciendo que yo las hechizo con la palabra. Así que apechugo solito aunque las malas lenguas digan que se me apaga el "Calefont". Me invento un papá exitoso y una mamá modesta para que la gente no pregunte mucho y quede conforme con la sociedad. Y cuando preguntan: ¿Cómo esta tu papá?- basta decir que bien, que trabaja mucho y que esta ascendiendo en la pega.
¡Mas encima nadie esta conforme! Si no es sequía es inundación (aunque digámoslo, la gente es la culpable por levantar casas donde no debían). Y cuando hago llover lo justo y necesario, se quejan porque llegó un frío de los mil diablos y tienen que abrigarse.

En fin, si fuera por mí, viviría en la interperie disfrutando el simple gozo de existir. Hacerse responsable del agua es pega de chino, y yo soy bien chileno pa mis cosas. No puedo vivir como me gustaría, no me dan las gracias y tengo que andar escondido porque si saben que yo hago la pega hidráulica los tormentos de San Sebastian van a ser un parque de diversiones comparado con lo que va a hacer conmigo la prensa. Por eso y por todo lo anterior Señora Presidenta, comprenderá que las circunstancias actuales no me han dejado mas alternativa que declarar paro de lluvia hasta mejores condiciones laborales.

Esperando su pronta respuesta me despido.

Marcelo Saavedra
Estudiante de Gasfitería
17087347-5

17 de agosto de 2009

Memoria

"Rosa rubicundior, lilio candidior. Omnibus formosior, semper in te glorior!"

Me agrada.
Me motiva.
Me calma.

Me atrae, arrastra y absorbe
Hacia lo oscuro de mi emoción
poco examinada, poco alcanzada
pulida en décadas de abstracciones.

Con la nota de la eventualidad
se auto concibe, torpe y sin forma.
Incluso arrastrada si no tiene rumbo
o si la vieja materia no la abandona.

Nace y crece desde tu sangre
si el timbre calza en tu locura.
Ves que el silencio no atenúa,
sino de su espera nació su ruta.

Y me invade, oh te atraviesa.
Me distingue amigo o enemigo.
Así es: tirana de la memoria,
música de muertos o de vivos.


Si tengo cita para tu escuela
déjame entrar, abre tus puertas,
pero si tu ausencia hiere mi armonía,
te pido que cantes mi vida entera.