14 de julio de 2018

Humo


Esa sustancia viscosa y rosada,
dividida en mitades simétricas,
habita en tinieblas su presidio.
Me oculta.
.
Ciego solo y dividido,
incómodo y sin espacio,
sin descanso mi materia piensa
siente y gobierna.
.
Mi tarea: interpretar y responder
a los reflejos de la realidad
deformada por mis sentidos
y censurada por las experiencias.
.
No hay tregua,
una libertad condicional,
una licencia por conducta,
una maldita pausa humanitaria.
No hay una mierda.
.
Llegará el día de las revoluciones,
y me iré.
A través de la membrana de mis ojos,
o por las grietas de mis tejidos.
Partiré fuera de mis universos
con sus ideas planas
imaginadas y limitadas.
.
Me difuminaré en humo liviano
agradeciendo las pistas de los reflejos
para sentir
y percibir lo que hoy pierdo.
.
Pero no será hoy
hoy es otra noche en Santiago.
Tú te vas, yo me quedo
con las palabras mudas y los pasos ciegos.

26 de junio de 2018

Pensamiento

Percibo el zumbido constante
cuando apago la luz,
cuando ajusto la alarma,
y me envuelvo en la sabana.
El ruido de mis ideas.

Como el taco en hora punta,
o el reggaeton del cumpleaños.
Ese volumen puro y psíquico
solo puedo oírlo en la noche.

Los millones de estímulos recibidos,
los veintitrés pacientes contenidos,
los cientos de textos en el celular,
todos, siendo clasificados en el tercer piso.

Y entonces me desvanezco,
sumergido en el placer del amor,
mientras imagino mi voz hablándome
y mis manos acariciando mis huesos.


Fibrosis pulmonar

Miro mis manos agrietadas
llenas de manchas y cordones.
De cerca y de lejos
no se parecen a mi.

Recuerdo la era turgente
arrastrando la misma escoba
pero la belleza estaba
la luz también.

Inspiro con fuerza el vacío,
aquel que solía obviar.
Busco en el aliento al viento
perdido años atrás.

Mi mente y su angustia gris
trepan grietas entre mis huesos
me recuerdan el aire esquivo
gastado en años de trapeado.

“El problema está en su mente”
“El problema es su corazón”
“El problema es el pulmón”

Yo no les creo.
Yo pienso que es la vida,
que ya no quiere entrar en mi.
Le pido su energía,
le suplico que no me lleve,
pero no quiere oír.

Miro los callos de mis dedos
y el piso brillante de viruta.
Mi obra, mi condena,
lo que queda del viejo cuerpo:
un aliento que se escapa,
un anhelo que no regresa
y un suspiro que no se oye.




27 de mayo de 2018

Mayo

El atardecer de Morandé‚
esa ceremonia que empieza a las seis
golpea mi ventana gris.

De pronto las largas horas
aburridas de arrastrarse en la oficina
deciden incendiar los cielos
y soplar las nubes como arena.

El lamento de los tacos
y el apremio del viento
que eleva los cadáveres,
todo parece una sinfonía.

Se acerca el descanso
mientras camino entre cenizas.
Los fantasmas no se miran
solo quedan sus cuencas.

Paso a paso esquivo grietas
inspiro estruendos violentos
que se pugnan por pasar
por senderos cada vez mas pequeños.

Aquel lamento transversal
que fluye junto al río
me adormece.
La cita de las siete, un Miércoles de Mayo.
Anochece.