29 de noviembre de 2008

Anjunabeats

El bass retumbaba en mi corazón. Tum tum tum y mi corazón adquiría un ritmo extraño y coordinado con el universo. No era yo humano, era yo Dios... Un Dios que danzaba bajo los destellos de un cielo de colores brillantes.

Mi voz no hablaba, gritaba al son de la tornamesa. La tierra era una violencia desmedida, que se apoderaba de mis entrañas y las alzaba hasta la eternidad. Frente a mi, dos letras dominadas por el extasis de la noche de mis sueños. Trance, una palabra que alberga el estado de máxima felicidad a la que puede llegar el amor.

Cerraba los ojos, y mi ser viajaba despidiendose del mundo y sus corrupciones. Lejos del dolor, de la miseria de sentirme parte de un compromiso escrito. Solo yo, y mi espíritu transformado en rave. Algunos buscaban pareja, otros alucinógenos. Algunos solo trataban de atrapar cada instante con el cuerpo... como yo.

Descuidé la tierra, mi cuerpo y mi pasado. Atrapaba las luces con mis pensamientos, y las dejaba escapar para que otro mas las pudiera atrapar. Despertar de los poderes del extasis puede llegar a ser peligroso, mas si recuerdas de golpe que al detener el ritmo, el tiempo retorna a la normalidad, y vuelve a salir el sol.

2 comentarios:

Srta. Pita! dijo...

Woooouu!

WITW dijo...

excelente, realmente excelente!
me fascina porque cuando escribes no lo leo, lo veo ;)

andrea :)