21 de abril de 2026

Otoño

Una expedición.

Un aire cargado.

Una tierra sedienta.

Un sol que agoniza.

Un Dios deseado,

acomoda su postura

y mira a otra montaña.


Migrando.

La sombra que se estira.

La virgen que se nubla.


En un centro imaginario

transitan mis pies desconocidos,

dejando que huellas del verano

se olviden bajo las hojas.


El abril de tantos años

tiñe de textura el viento.

El de las cosas que transitan

de un lado al otro

de la muerte a la vida

de la dicha a la miseria.


Recibo el descanso

presente en algún sitio

del ciclo de la vida.

En el silencio de lo que no es

en el abrigo de los recuerdos

mi alma reposa al fin

después de su partida.

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