8 de julio de 2026

Reloj de arena

Qué sabré yo sobre el devenir.

Qué sabré de lo que no sucede.

Un encuentro fatuo al mediodía

de un jueves cansado y sudoroso.

Con el alma puesta en las ideas

y los pies manchados de trabajo.

Un jueves clásico

donde en la acera duermen perros

y otros espectros vagabundos.


¿Qué sabré si un día jueves

a un tipo noble como yo

a un humano aleatorio

se le revelara Dios?

Como genio de cuento absurdo

y con un chasquido sordo

se revelara en el pan y el vino

y me resolviera la vida.


Dios padre misericordioso.

Dios de los pobres y otros infelices.

Podría ser hoy o quizás otro jueves

en otro lugar sacro,

con otro cuerpo,

con otra vida.


Podría ser mañana.

Y mañana sería un amanecer

con cuencos tibetanos,

con monjes trasnochados,

con las vírgenes que prometió Mahoma

y el congreso de los Santos políticos.


¿Por qué no sería? me pregunto,

Que lo bueno viniera sin deuda,

que lo milagros llegaran sin requisitos,

que la realidad y sus reglas abdicaran

y me dieran al fin 

la paz del señor,

antes del día de los juicios

la resaca, los psicotrópicos y las prescripciones.


¿Y si no fuera? Ni mañana ni pasado.

Y lo que se sabe es lo que se revela,

y lo que no es, no es

y los Budas son tatuajes borrosos

y los Cristos son imanes o llaveros

y los jueves son de ocho a seis.


Si el jueves es un día del calendario

y el anhelo es un café mal hecho

entonces descanso en la dirección,

navegando en buques de papel

y transitando descalzo los desiertos

para unirme al club de la razón

al culto del progreso

y al tiempo de los relojes.

21 de abril de 2026

Otoño

Una expedición.

Un aire cargado.

Una tierra sedienta.

Un sol que agoniza.

Un Dios deseado,

acomoda su postura

y mira a otra montaña.


Migrando.

La sombra que se estira.

La virgen que se nubla.


En un centro imaginario

transitan mis pies desconocidos,

dejando que huellas del verano

se olviden bajo las hojas.


El abril de tantos años

tiñe de textura el viento.

El de las cosas que transitan

de un lado al otro

de la muerte a la vida

de la dicha a la miseria.


Recibo el descanso

presente en algún sitio

del ciclo de la vida.

En el silencio de lo que no es

en el abrigo de los recuerdos

mi alma reposa al fin

después de su partida.

Diálogo con el Martin Pescador

Quisiera hablar sobre la vida

¡Que tema! Quizás el único relevante.

¿Para qué somos humanos

sino para sentarnos en una piedra?

Con algún objeto que calme el ansia.

Un objeto que ayude a abstraer

y una contraparte a la cual expresar(se).


Hablar de la vida es contar una historia.

La mejor historia de todas.

Una tragedia de chistes.

Ciencia ficción con espiritualidad.

Una mezcla del viaje del héroe,

en el universo del Samsara

con el juego de la yenga

alcohol y crucifijos en la mesa.

Y la muerte co-protagonista

empujando las piezas.


Había una vez un niño llamado tarea

La maestra dijo Tarea para la casa

y Tarea se retiro de la escuela.

Al llegar a casa vio la ebriedad del padre

con la lujuria de la empleada

Tarea decidió conservar el secreto

y no desintegrar su precario hogar.

Entonces Tarea se hace adulto,

ya no lo molestan en la escuela

tiene un trabajo simple, paga sus cuentas

vive en un arriendo monoambiente.

Abre una cerveza frente al televisor

prende su cigarro

se sirve restos de comida trasnochada

y se pregunta si su vida no es miseria.

Se cuestiona decisiones que no decidió

como aquella mañana fatídica

en que conoció el sexo y la traición

en simultáneo.


¿No habitaría entre miel y abundancia

si hubiera tenido el descaro

de quedarse sentado en su pupitre

y mandar a la mierda a su profesor?

Profesor comediante

víctima de otros juegos oscuros.


Pobre Tarea. Hermoso Tarea.

Condenado como todo mamífero bípedo

Al tormento de las cosas.

A ser efímero y absurdo.

Como tú, como quien suscribe.

Amigo del agua y el vacío.


Ocho años pasaron ya

desde el viaje de las luciérnagas

Luang Prabang en el atardecer.

Versión primitiva de mis conciencias.

creyendo que la felicidad era el final.


Como en los cuentos repetitivos.

Y vivieron felices,

pero no para siempre.

Sino hasta la crisis económica,

la infidelidad, las deudas, la vejez.

Hasta el trabajo rutinario y asfixiante.

Hasta el desinterés y el desamor

y finalmente, el trastorno ansioso depresivo.

Así que Tarea decidió ir a terapia,

creyendo que había otro camino.

Creyendo en el final feliz,

definido por nuestras decisiones

y en el buen dharma justiciero

y otros ficticios insensatos

nacidos de la creatividad humana.

Como el amor y la felicidad.

No hay equidad en esas cosas

ni drogas para el dolor.


Así que vivo en la intensidad,

si la corriente es violenta, nado.

Un poco habituado al miedo.

Cada cierto tiempo giro mis cosas

ni idea, pero me hace sentido.

El dolor es mi dueño.


Me gustaría dejar algunos hijos

heredarles lo que aprendí.

Y ayudar a los que pueda.

a alguno le puedo ser útil.


Después de morir, ojalá volver a nacer

y ser un sauce donde se posen aves.

O nada, también me sirve.

Ojalá no humano,

Pero si toca, ya fue.

7 de marzo de 2026

Diamante (Nota N°8)

Agua
Colibrí
Jilguero
Madera húmeda
Suelo frío
Algo dulce
viene del alerce.
Un cuaderno
Unas palabras
Helecho palmilla
Araña innominada
Peligroso camino
Destino lejano
Amores incompletos
Canciones y silencios
Ojos pequeños
Boca grande
Acento deformado
de tanto forzar.
Cierta afinidad
Cierta experiencia
Ciertamente existe
Con el alma
Con la mente
Con sus anhelos
y sus laberintos.
Los transito
igual que bosques,
selva y montaña.
Habito los míos
y habito ajenos.
Con y sin permiso
entro y salgo
algo queda.
Si cierro mis ojos,
miro hacia mí
puedo oír golpes.
Martillos pesados
sobre roca.
Esculpida
deshechada 
rehecha
derrumbada
y renacida.
Cada latido,
una nueva faceta.
Cada aliento,
forjando el diamante.
Si quieres
puedes verlo.
Verás un prisma
verás mis rostros.
Flor de Chilco
Ave Quetzal
Barco hundido
Vicios atormentados
sombras y colores.
Un caleidoscopio 
reprimido
en esta forma.
Una expresión efímera
una vida humana.