7 de mayo de 2026

Tikal

Somos.
En un mundo circular
abrazado por el vacío
e iluminado por el fuego.
Guiados por cuerdas invisibles
así dicen, somos.

Nunca lo he visto
aquel mundo imposible
donde volamos sin impulso
donde giramos sin caer.

Imposible de mirar.
Imposible de aceptar.
Aquel ciclo interminable
predecible, oxidado
inaceptablemente cierto.

Somos prisioneros del tiempo
condicionados a repetir
la misma vuelta, la misma estrella
en el mismo vacío cósmico
habiendo tantos vacíos lejanos.

Condenados a aceptar
lo inefable, lo insustituible
sin respiro para la locura
hasta que el tiempo nos devore
o la frustración nos de una mano.

Atormentado
como muchos antes que mi

Desolado
miro las cosas que se extinguen
las cosas que se pierden,
los momentos que mueren,
los recuerdos que duelen.

Lo que hiere tras la garganta
o entre el esternón y la columna.

Aquel punto
que atesora la esperanza
y conserva miles de lutos.

Donde palpitaban los dias
y se contaban las horas faltantes.
Donde el anhelo inventaba sueños
de reencuentro
de besos renacidos bajo la lluvia
senderos de bosque y manantiales
de su piel sobre la mía
y aquel cuerpo translucido
que tantas noches me ha visitado.

Oh aquel cuerpo y aquella boca
aquellas manos silenciosas
arremolinando un velo de montañas
y cayendo en círculos de armonía.

Se fue,
y lo que queda es un vestigio mineral
oculto bajo la naturaleza de Tikal
cuyos monjes aúllan al atardecer.

Ya no calma mi sed
ni da alivio a mi padecer
ya no.

Ahora respira en otra rotación
y se entibia con otra estrella
como tantas otras en tantos sitios
donde tampoco pertenezco.

Ya no soy dueño de su sombra,
sino del vestigio de su amor
que es una quebrada en mi horizonte
que se inunda poco a poco.

Agua mía, precioso elemento
guíame lejos de la selva
lejos del calor, lejos de Petén.

Llévame al frío y a las estrellas
donde no hayan anfibios ni luciérnagas
no haya café ni chocolate.

Dulce río del deshielo
lávame del recuerdo y del anhelo
llévate mi maltratado sueño
al cementerio de los fracasos
a una muerte digna.

Retira mi piel capa por capa
luego el tejido subcutáneo
fascia, tejido conectivo,
arterias nervios y conexiones.

Borra mi esencia que ella no quiere
y deja mis huesos frente al atardecer.

Déjame amar sin amor
cruzar los fantasmas de la noche
y hacerme uno con sus espectros.
Que yo sabré cerca del final
hacerme uno con la vida
y luego migrar.


Selva de Petén


21 de abril de 2026

Otoño

Una expedición.

Un aire cargado.

Una tierra sedienta.

Un sol que agoniza.

Un Dios deseado,

acomoda su postura

y mira a otra montaña.


Migrando.

La sombra que se estira.

La virgen que se nubla.


En un centro imaginario

transitan mis pies desconocidos,

dejando que huellas del verano

se olviden bajo las hojas.


El abril de tantos años

tiñe de textura el viento.

El de las cosas que transitan

de un lado al otro

de la muerte a la vida

de la dicha a la miseria.


Recibo el descanso

presente en algún sitio

del ciclo de la vida.

En el silencio de lo que no es

en el abrigo de los recuerdos

mi alma reposa al fin

después de su partida.

Diálogo con el Martin Pescador

Quisiera hablar sobre la vida

¡Que tema! Quizás el único relevante.

¿Para qué somos humanos

sino para sentarnos en una piedra?

Con algún objeto que calme el ansia.

Un objeto que ayude a abstraer

y una contraparte a la cual expresar(se).


Hablar de la vida es contar una historia.

La mejor historia de todas.

Una tragedia de chistes.

Ciencia ficción con espiritualidad.

Una mezcla del viaje del héroe,

en el universo del Samsara

con el juego de la yenga

alcohol y crucifijos en la mesa.

Y la muerte co-protagonista

empujando las piezas.


Había una vez un niño llamado tarea

La maestra dijo Tarea para la casa

y Tarea se retiro de la escuela.

Al llegar a casa vio la ebriedad del padre

con la lujuria de la empleada

Tarea decidió conservar el secreto

y no desintegrar su precario hogar.

Entonces Tarea se hace adulto,

ya no lo molestan en la escuela

tiene un trabajo simple, paga sus cuentas

vive en un arriendo monoambiente.

Abre una cerveza frente al televisor

prende su cigarro

se sirve restos de comida trasnochada

y se pregunta si su vida no es miseria.

Se cuestiona decisiones que no decidió

como aquella mañana fatídica

en que conoció el sexo y la traición

en simultáneo.


¿No habitaría entre miel y abundancia

si hubiera tenido el descaro

de quedarse sentado en su pupitre

y mandar a la mierda a su profesor?

Profesor comediante

víctima de otros juegos oscuros.


Pobre Tarea. Hermoso Tarea.

Condenado como todo mamífero bípedo

Al tormento de las cosas.

A ser efímero y absurdo.

Como tú, como quien suscribe.

Amigo del agua y el vacío.


Ocho años pasaron ya

desde el viaje de las luciérnagas

Luang Prabang en el atardecer.

Versión primitiva de mis conciencias.

creyendo que la felicidad era el final.


Como en los cuentos repetitivos.

Y vivieron felices,

pero no para siempre.

Sino hasta la crisis económica,

la infidelidad, las deudas, la vejez.

Hasta el trabajo rutinario y asfixiante.

Hasta el desinterés y el desamor

y finalmente, el trastorno ansioso depresivo.

Así que Tarea decidió ir a terapia,

creyendo que había otro camino.

Creyendo en el final feliz,

definido por nuestras decisiones

y en el buen dharma justiciero

y otros ficticios insensatos

nacidos de la creatividad humana.

Como el amor y la felicidad.

No hay equidad en esas cosas

ni drogas para el dolor.


Así que vivo en la intensidad,

si la corriente es violenta, nado.

Un poco habituado al miedo.

Cada cierto tiempo giro mis cosas

ni idea, pero me hace sentido.

El dolor es mi dueño.


Me gustaría dejar algunos hijos

heredarles lo que aprendí.

Y ayudar a los que pueda.

a alguno le puedo ser útil.


Después de morir, ojalá volver a nacer

y ser un sauce donde se posen aves.

O nada, también me sirve.

Ojalá no humano,

Pero si toca, ya fue.

7 de marzo de 2026

Diamante (Nota N°8)

Agua
Colibrí
Jilguero
Madera húmeda
Suelo frío
Algo dulce
viene del alerce.
Un cuaderno
Unas palabras
Helecho palmilla
Araña innominada
Peligroso camino
Destino lejano
Amores incompletos
Canciones y silencios
Ojos pequeños
Boca grande
Acento deformado
de tanto forzar.
Cierta afinidad
Cierta experiencia
Ciertamente existe
Con el alma
Con la mente
Con sus anhelos
y sus laberintos.
Los transito
igual que bosques,
selva y montaña.
Habito los míos
y habito ajenos.
Con y sin permiso
entro y salgo
algo queda.
Si cierro mis ojos,
miro hacia mí
puedo oír golpes.
Martillos pesados
sobre roca.
Esculpida
deshechada 
rehecha
derrumbada
y renacida.
Cada latido,
una nueva faceta.
Cada aliento,
forjando el diamante.
Si quieres
puedes verlo.
Verás un prisma
verás mis rostros.
Flor de Chilco
Ave Quetzal
Barco hundido
Vicios atormentados
sombras y colores.
Un caleidoscopio 
reprimido
en esta forma.
Una expresión efímera
una vida humana.