12 de octubre de 2010

Mañana se irá quebrando el viento

Pérfido y fugaz se va mi corazón.
¿Cuántas veces habló por mi?
Y sin embargo...
Su peregrino silencioso
¿Cuántas rutas atravesó cansado?
- [Batallas ensangrentadas]

Hoy le doy tregua.

Hoy le permito regresar, donde siempre debió estar.
Sin la capa de entrañas,
desnudo en su cuna.

Que beba la leche gimiente,
la gula del sentimiento.
Otoño a primavera,
y goce de nuevo latiendo.

Si quieres, me lo devuelves.
Aunque tendrá que convivir
Incómodo
Allegado, en mi vagón frío.
En la distorción de mi pensamiento.

Vete Corazón.
Vete.
Sé feliz en otra página,
donde las letras te retocen
y declamen sin mentirte.

Donde tengas el valor
de volver a sentir
El Amor
Aquí ya no hay espacio,
para esa cobra venenosa.

Vete
Que mañana se irá quebrando el viento
y ya no hay espacio en este pecho
para románticos, ni ciegos...

9 de septiembre de 2010

Sin título

Sonó el despertador. Hay pocas cosas en la vida que me parten mas el ánimo que un despertador indiferente por el placer de los sueños. Hoy sería un día clásico. Recordé que Muriel el sábado anterior me había tirado por la cabeza un rosario de improperios agrestes de cansancio y rencor. Afortunadamente la adolescencia me hizo inmune a la negativa femenina, pero hoy extrañé su llamada despertadora que hacía el ritual laboral mas agradable.
Camino al hospital pensé en llamarla. Solteros, teníamos algo poderoso en común. Pero las diferencias de sexo cada año son mas abismantes, consideré prudente esperar.
Fue una mañana tranquila, un almuerzo tranquilo, un ascensor tranquilo, un laburar tranquilo. Increiblemente aburrido todo, me extraña que con lo inquieto que fuí cuando joven terminara viviendo en la rutina. Así que decidí modificar algunos turnos y darme la tarde libre.
¿Y que haría? Quizas un café por providencia, o un paseo por el parque metropolitano. Tal vez era el momento de llamar. De cualquier manera finalice en el barrio bellavista escuchando una banda en vivo en un local no muy convincente. Pedí un clavo oxidado y me senté a esperar. Nada. Y así se me fueron 2 horas.
El inconveniente no es estar soltero cuando se trabaja, sino el ser hombre cuando se es soltero. Sentía deseos de que Muriel llamara, pero sabía que de algun modo inexplicable yo era el culpable de la pelea. Y cuando las mujeres se sienten en su derecho de mutismo ¡Dios me libre! Pensaba en ésto cuando un par de veinteañeras se sentaron una mesa al lado mío. Recordé las técnicas milenarias de las que me jactaba con mis amigos en la universidad en el ambito de la conquista... hoy ya oxidada. Sin embargo decidí apostar a que la juventud aún no me abandonaba. ¡Eureka!
Diez de la noche. Un télefono nuevo en mi celular y una cita para mañana en el patio bellavista. Encendí un cigarro y respiré con la libertad de una tarde que comenzó en meditación y terminó con escasez de aquella. Hoy tomaré el camino largo hacia mi departamento y compraré un buen pisco por si mañana tengo invitada a la casa. La vida sonrie al fin del día. Pero sonrie sarcásticamente, y es una meta compleja interpretar sus gestos.
Llegando a casa suena mi celular. Ahora sí, es momento de hablar.

16 de agosto de 2010

Restos

Volaré desde el invierno
y navegaré la lluvia entera.
Ordenando el frío en pasado
espero encontrar la frontera.

Volviera la aurora a nacer
y alumbrara esta tierra mía.
Recuerdo tu sin sonrisa,
el tiempo muerto y fecundo.

Espero que un buen presagio
acalle las mismas canciones.
Que apague tus ojos tristes
mi llanto largo y quebrado.

Deambulo ciego las emociones
un Dios te aclama sin verme.
Los años me brotan sin pena.
son los restos de mi muerte.


Vincent Van Gogh - Campo de trigo con cuervos

3 de julio de 2010

Huellas

Sentado bordeando un risco
mi sombra de niño juega
ideas que sobrevuelan
a aquellos tiempos felices.
Mi vida con noble pena
recorre la inmensa gloria
el viento y el mar despiertan,
acogen mi frágil memoria.
El tiempo ya no comprendo
si las sombras siguen negras.

Entrego mi canto al verso
tu oido exigió el misterio
y yo como un mirlo ciego
escribo vidas ya perdidas.
Tu voz ya no canta la luna
partió hacia otros cielos,
mi amor como en un tormento
perdió el rumbo en una estrella.
La tierra corta mis raices
me calla en vida su muerte.

Quisiera romper los muros
robar un destino recto
Quisiera escapar del miedo
de hacer del polvo un sendero.
Espero paciente a la lluvia
me cubra la espalda vieja.
De paz a mis pies cansados
encomiende al fin descanso.
Y mientras me pierdo lejos
recuerdo el risco junto al viento.