9 de abril de 2019

Luciérnagas (29 de Octubre del 2018)

Un viaje de ríos me mueve.
El canto de insectos lo despierta.
Un gallo distraído lo transgrede.
Y algunos anfibios atraen la noche.

Dos ríos confluyen en el centro,
migrantes desde puntos cardinales.
Uno lo regala el cosmos,
el otro lo bendice el subsuelo.
Me llevan al fin del mundo
con una mano en cada remo.

Bajo el atardecer y la primera estrella
existo.
Con la primavera brotando de mis grietas,
no la puedo ocultar.

Soy, sobre el descenso de una barca,
traída de horizontes y vientos prestados.
Soy, flotando en el espejo etéreo del agua
la pieza única del infinito.

Aquel amor que acogió mis vidas
me reconoce y vuelve a abrazarme.

Y mientras las corrientes me guían,
a la desembocadura de este ciclo
lavo las cicatrices y cortezas
donde habitan mis constelaciones
Y me entrego a la unión perfecta
entre los espíritus y las luciérnagas.



Atardecer en el rìo de Nam On, pueblo de Nong Khiaw - Laos

27 de septiembre de 2018

Lluvia

Mientras los segundos desaparecen,
el aire moteado entra a mis pulmones.
Algo no sale,
se acumula en el torrente de mi ser orgánico.
Los restos quedan repartidos por los rincones
y alimentan raíces invisibles.
La vegetación se extiende bajo mi piel
puedo sentirla atravesando tejidos.
El dolor se intensifica con cada brote
las bocanadas lo perpetúan.

Sentado en el hormigón de un parque falso
observo las titánicas y frondosas plantas
endurecidas y enraizadas
que consumieron cuerpos desde el interior.

Cada vez más planta.
Cada vez menos humano.
Consumiéndome, crece el árbol parásito,
anidado y acogido por mis células.

Quisiera exhalar y salir por mi boca,
elevarme en una hoja muerta,
domar los vientos, poder migrar,
y surcar la eternidad de cielos cambiantes.
Un día girar con las corrientes
para caer y volar con las estaciones.
Saborear el frío y las lluvias inesperadas
en los días en que el sol abrasa.
Dejarme llevar por una vertiente
que no surca hacia un fin ni destino.
Solo es, una y otra vez
hasta ser invisible a la materia.
Y cuando llegue la primavera
volverme uno con la nube negra
para bajar en miles de fragmentos
y regar el árbol que me recuerda.

29 de agosto de 2018

El viaje

Quisiera decirte que mi sombre ha crecido.
Cómo el tiempo ha curtido esta piel.
Que mis letras fluyen por otros valles.
Ojalá supieras lo que he vivido.

Desde que te llevaste la lluvia, todo cambió.
Quisiera decirte que ahora es mejor.
Que el sol abrasante me acaricia,
y las estrellas me cubren del frío.

Los vientos del tiempo me reclaman,
desearía que vieras como me llevan.
Me destierran de este desierto a la fuerza.
Ojalá supieras cuánto duele.

Como una página en blanco
o este páramo sin vida.
Solo quedamos la muerte y yo.

Así me iré, soñando con tu humedad.
Hasta donde llegue el horizonte,
donde naufragan los recuerdos
y se acaban las despedidas.

14 de julio de 2018

Humo


Esa sustancia viscosa y rosada,
dividida en mitades simétricas,
habita en tinieblas su presidio.
Me oculta.
.
Ciego solo y dividido,
incómodo y sin espacio,
sin descanso mi materia piensa
siente y gobierna.
.
Mi tarea: interpretar y responder
a los reflejos de la realidad
deformada por mis sentidos
y censurada por las experiencias.
.
No hay tregua,
una libertad condicional,
una licencia por conducta,
una maldita pausa humanitaria.
No hay una mierda.
.
Llegará el día de las revoluciones,
y me iré.
A través de la membrana de mis ojos,
o por las grietas de mis tejidos.
Partiré fuera de mis universos
con sus ideas planas
imaginadas y limitadas.
.
Me difuminaré en humo liviano
agradeciendo las pistas de los reflejos
para sentir
y percibir lo que hoy pierdo.
.
Pero no será hoy
hoy es otra noche en Santiago.
Tú te vas, yo me quedo
con las palabras mudas y los pasos ciegos.