Mujer cancionera sin estribillo
compañera del azar y sus destinos.
Cuanto tiempo quema en fuego y frío
a la mirada de tanto recorrido.
No se pueden contar los pétalos
que visten grácil la primavera.
Ni las gotas necesarias en la hoja
para revivir del tallo la alegría.
Probaría de forma exacta
que tu piel sigue encendiendo
a mi caricia.
Y que las bocas del pasado
son marionetas adornadas
por los años.
9 de octubre de 2012
14 de septiembre de 2012
Arbol
Hojas verdes,
crecieron en mis dedos.
Flores multicolores
brotaron en mis cabellos.
Tus besos,
el amor de tus frases
el calor de nuestros días
me regaron.
Como una primavera
rodeaste mi corteza
sometiendome a vivir
junto al sol.
Mis ramas vivieron
con mi sangre vuelta savia.
Olvide ser humano
contigo.
Y ahora que me dejas,
para sembrar otros valles
acaricio las semillas
que quedaron en el bolsillo.
crecieron en mis dedos.
Flores multicolores
brotaron en mis cabellos.
Tus besos,
el amor de tus frases
el calor de nuestros días
me regaron.
Como una primavera
rodeaste mi corteza
sometiendome a vivir
junto al sol.
Mis ramas vivieron
con mi sangre vuelta savia.
Olvide ser humano
contigo.
Y ahora que me dejas,
para sembrar otros valles
acaricio las semillas
que quedaron en el bolsillo.
13 de agosto de 2012
Canción de día y noche
Que mi voz se escape de la entraña
que la guitarra la extienda en la mañana
y la nota sostenga el sentido
no es nuevo en mi instinto.
Poblado el camino de cenizas
invadido por el frío de la brisa
el latido calla al mediodía
me olvida el recuerdo que me inspira.
Por dos sitios en dos pensamientos
mío y ajeno a mi espíritu
a mi entraña que sigue gritando
ahora ya a media tarde.
Mi mano mezcla en el arpegio
carne y música en el tablero
que tampoco es mío, ni del viento
tiene nombre, como los deseos.
Quisiera ser la cuerda y la madera
de la melodía que es eterna
sin palabras ni recuerdos
sin dolor ni arrepentimiento.
Aquella música que la noche
eleva fiel a las estrellas
donde une lo que se separa
y donde mi alma se silencia.
que la guitarra la extienda en la mañana
y la nota sostenga el sentido
no es nuevo en mi instinto.
Poblado el camino de cenizas
invadido por el frío de la brisa
el latido calla al mediodía
me olvida el recuerdo que me inspira.
Por dos sitios en dos pensamientos
mío y ajeno a mi espíritu
a mi entraña que sigue gritando
ahora ya a media tarde.
Mi mano mezcla en el arpegio
carne y música en el tablero
que tampoco es mío, ni del viento
tiene nombre, como los deseos.
Quisiera ser la cuerda y la madera
de la melodía que es eterna
sin palabras ni recuerdos
sin dolor ni arrepentimiento.
Aquella música que la noche
eleva fiel a las estrellas
donde une lo que se separa
y donde mi alma se silencia.
20 de junio de 2012
Transmutación
Será cerca del mar
en la arena arisca de algarrobo
donde inspiré mi autonomía
por vez primera.
Un invierno despejado
que enfríe mi atardecer.
Ojalá sin flores ni espejismos
sin palabras que no oiré.
Los restos solo de mis manos
y mis ojos que poco vieron.
El resto que siembre la tierra
y de fruto en abundancia.
Con la risa de una gaviota
o el susurro de las olas
mi alma libre recorrerá
el paraíso entre ambos mundos.
Y se llevará
tantos amores muertos
y dichas desterradas
a otras eras inefables.
Mi memoria muerta en su fin
descansará
de sus palabras repetidas
y sus sueños desgastados.
La lengua mordaz callará
y perderá su filo
que con sufrimiento vengó
su saliva marchita.
Mas mi risa y mi canto
lo poco y nada que entregué
de consuelo y vida
a aquellos pocos
será mi nexo con lo humano
lo que me hizo digno de ser
de inspirar la alegría
y llorar mi muerte.
en la arena arisca de algarrobo
donde inspiré mi autonomía
por vez primera.
Un invierno despejado
que enfríe mi atardecer.
Ojalá sin flores ni espejismos
sin palabras que no oiré.
Los restos solo de mis manos
y mis ojos que poco vieron.
El resto que siembre la tierra
y de fruto en abundancia.
Con la risa de una gaviota
o el susurro de las olas
mi alma libre recorrerá
el paraíso entre ambos mundos.
Y se llevará
tantos amores muertos
y dichas desterradas
a otras eras inefables.
Mi memoria muerta en su fin
descansará
de sus palabras repetidas
y sus sueños desgastados.
La lengua mordaz callará
y perderá su filo
que con sufrimiento vengó
su saliva marchita.
Mas mi risa y mi canto
lo poco y nada que entregué
de consuelo y vida
a aquellos pocos
será mi nexo con lo humano
lo que me hizo digno de ser
de inspirar la alegría
y llorar mi muerte.
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