Frío al exterior
un arbol matutino
me saluda
25 de mayo de 2012
20 de mayo de 2012
Semilla
Fuga de verdades
de palabras
incompletamente dichas.
Unica escapatoria
de la maldad oculta en la desgracia,
aquella risueña y esbelta dama
que compone los finales aprobados.
Como el nuestro
que reside ajeno a la superstición
en el rincón oculto a mi esperanza
a mi fé, a mi premonición astuta.
Decorado en tantas batallas,
ahora inútilmente libradas.
Escapa
Como aquella vida que no fue.
Aquella historia de a dos
que siempre escribió un tercero.
La fábula negra de los necios,
siempre tuvo un final hilarante
para el comienzo.
Y yo de espaldas a mis recuerdos
entierro tantas noches
que no serán.
Espero ver brotar
las praderas, los manatiales
un edén sin exilio
de aquel monton de tierra.
Que se contagie con lo sagrado
todo aquello que hoy duele.
Y que florezca
en millones de sonrisas en tu rostro
y en aquel hijo que te da vida.
de palabras
incompletamente dichas.
Unica escapatoria
de la maldad oculta en la desgracia,
aquella risueña y esbelta dama
que compone los finales aprobados.
Como el nuestro
que reside ajeno a la superstición
en el rincón oculto a mi esperanza
a mi fé, a mi premonición astuta.
Decorado en tantas batallas,
ahora inútilmente libradas.
Escapa
Como aquella vida que no fue.
Aquella historia de a dos
que siempre escribió un tercero.
La fábula negra de los necios,
siempre tuvo un final hilarante
para el comienzo.
Y yo de espaldas a mis recuerdos
entierro tantas noches
que no serán.
Espero ver brotar
las praderas, los manatiales
un edén sin exilio
de aquel monton de tierra.
Que se contagie con lo sagrado
todo aquello que hoy duele.
Y que florezca
en millones de sonrisas en tu rostro
y en aquel hijo que te da vida.
23 de abril de 2012
Retrato de un recuerdo
Un ojo decorado
de natural seducción.
De tonalidad corriente
dificil de evitar.
Perpetuada en el saliente
de una nariz de bajo perfil
expandida por los valles
de tierna piel blanquecina.
La comisura frágil
forjada en detalle rojo
nutrida en la dulzura
de la niñez.
Coronada por los ríos
majestuosos y tranquilos
que caen como la lluvia
y se impregnan de primavera.
Mil sonetos nacen
de su risa
que ilumina mis vacíos
con el gesto de la dicha.
De cantar poco fino,
dotado con la intención
pobre en su armonía
pero inegable a mis sentidos.
En sus brazos la fragilidad
que me recibía como fuego,
en sus pechos un calor
que cobijaba los atardeceres.
Por un talle un tanto recto
acompasaba su vaivén
que no deslumbra al deseo
pero hipnotiza en el paso.
Recorrer aquellas estepas
con los labios y los besos
me elevaba como una oración
al origen de todo lo bueno.
Mas el tiempo todo seca
barre las lágrimas
cura los versos
para gozar con lo perdido.
Calmó aquel vorágine
desatado por los licores
recordado en mi cama
cada noche sin su cuerpo.
Me atraviesa con destreza
en el silencio de una rutina
de un amor que no vuelve
y un corazón que no olvida.
de natural seducción.
De tonalidad corriente
dificil de evitar.
Perpetuada en el saliente
de una nariz de bajo perfil
expandida por los valles
de tierna piel blanquecina.
La comisura frágil
forjada en detalle rojo
nutrida en la dulzura
de la niñez.
Coronada por los ríos
majestuosos y tranquilos
que caen como la lluvia
y se impregnan de primavera.
Mil sonetos nacen
de su risa
que ilumina mis vacíos
con el gesto de la dicha.
De cantar poco fino,
dotado con la intención
pobre en su armonía
pero inegable a mis sentidos.
En sus brazos la fragilidad
que me recibía como fuego,
en sus pechos un calor
que cobijaba los atardeceres.
Por un talle un tanto recto
acompasaba su vaivén
que no deslumbra al deseo
pero hipnotiza en el paso.
Recorrer aquellas estepas
con los labios y los besos
me elevaba como una oración
al origen de todo lo bueno.
Mas el tiempo todo seca
barre las lágrimas
cura los versos
para gozar con lo perdido.
Calmó aquel vorágine
desatado por los licores
recordado en mi cama
cada noche sin su cuerpo.
Me atraviesa con destreza
en el silencio de una rutina
de un amor que no vuelve
y un corazón que no olvida.
29 de marzo de 2012
Niveles plasmaticos
El orden de mi cuerpo
la entereza del pensamiento
un tibio deseo muerto
se desentienden.
De mí
Pequeño residente hostil
de la morada de mis venas
heredadas de una estirpe
fabricadas a la fuerza.
Sistémicamente exactas
las ideas se analizan
se dividen en quebradas
se dividen en marchitas.
Y mi carne de cenizas
como rehuyendo la culpa
queda estatica en el hueso
se hace sorda a mi verbo.
Recuerdo las estrellas,
prestigiosas cicatrices
en lo alto abandonadas,
pendientes de mi ansia.
Que una lluvia de petalos,
perfumara mi piel gastada.
Que la dicha la acogiera
le diera paz y autonomía.
Alejada de mi desidia
de gobernar tanta riqueza,
de proteger tanto amor
y merecer tanta belleza.
Pero lo comprendí.
Oí sobre mis pecados
alguien fundó diagnostico
Estampó sobre mis anhelos
la obligacion al bienestar.
Y al castigar con la aguja
para mi conciencia evaluar
sentencia lo único sagrado
a sangrar para sanar.
la entereza del pensamiento
un tibio deseo muerto
se desentienden.
De mí
Pequeño residente hostil
de la morada de mis venas
heredadas de una estirpe
fabricadas a la fuerza.
Sistémicamente exactas
las ideas se analizan
se dividen en quebradas
se dividen en marchitas.
Y mi carne de cenizas
como rehuyendo la culpa
queda estatica en el hueso
se hace sorda a mi verbo.
Recuerdo las estrellas,
prestigiosas cicatrices
en lo alto abandonadas,
pendientes de mi ansia.
Que una lluvia de petalos,
perfumara mi piel gastada.
Que la dicha la acogiera
le diera paz y autonomía.
Alejada de mi desidia
de gobernar tanta riqueza,
de proteger tanto amor
y merecer tanta belleza.
Pero lo comprendí.
Oí sobre mis pecados
alguien fundó diagnostico
Estampó sobre mis anhelos
la obligacion al bienestar.
Y al castigar con la aguja
para mi conciencia evaluar
sentencia lo único sagrado
a sangrar para sanar.
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