Sentado bordeando un risco
mi sombra de niño juega
ideas que sobrevuelan
a aquellos tiempos felices.
Mi vida con noble pena
recorre la inmensa gloria
el viento y el mar despiertan,
acogen mi frágil memoria.
El tiempo ya no comprendo
si las sombras siguen negras.
Entrego mi canto al verso
tu oido exigió el misterio
y yo como un mirlo ciego
escribo vidas ya perdidas.
Tu voz ya no canta la luna
partió hacia otros cielos,
mi amor como en un tormento
perdió el rumbo en una estrella.
La tierra corta mis raices
me calla en vida su muerte.
Quisiera romper los muros
robar un destino recto
Quisiera escapar del miedo
de hacer del polvo un sendero.
Espero paciente a la lluvia
me cubra la espalda vieja.
De paz a mis pies cansados
encomiende al fin descanso.
Y mientras me pierdo lejos
recuerdo el risco junto al viento.
3 de julio de 2010
8 de mayo de 2010
Sueño
Cuando el mundo dio inicio,
- mi reloj intrínseco atrasado.
Cuando el sentido abrazó a la existencia.
Ella estaba ahí.
Sobre piedra hostil inmerecida
trazó senderos abrió virtudes.
En la tierra de la desventura
regó mi vida que florece nata.
Todo lo bueno, lo mejor,
lo invaluable y lo eterno,
lo que no cambia y queda intacto,
es de ella.
De su corazón tranquilo
donde habita mi espíritu,
se alimenta un vorágine
que me acompaña hasta el fin.
¡Si hasta somos parecidos!
De pasión precisa, galope raudo.
Pareciera oir en mi consejo,
su voz calmando mi desamparo.
La risa fácil, la pena trémula,
hasta mi pelo calcado en su inspiración.
Mi canto grave y cadencioso,
de su voz soprana por la mañana.
Hoy oculto tras la puerta
espío su sueño de buen presagio.
Mi madre elevandose junto al zorzal,
hacia su tan anhelada libertad.
- mi reloj intrínseco atrasado.
Cuando el sentido abrazó a la existencia.
Ella estaba ahí.
Sobre piedra hostil inmerecida
trazó senderos abrió virtudes.
En la tierra de la desventura
regó mi vida que florece nata.
Todo lo bueno, lo mejor,
lo invaluable y lo eterno,
lo que no cambia y queda intacto,
es de ella.
De su corazón tranquilo
donde habita mi espíritu,
se alimenta un vorágine
que me acompaña hasta el fin.
¡Si hasta somos parecidos!
De pasión precisa, galope raudo.
Pareciera oir en mi consejo,
su voz calmando mi desamparo.
La risa fácil, la pena trémula,
hasta mi pelo calcado en su inspiración.
Mi canto grave y cadencioso,
de su voz soprana por la mañana.
Hoy oculto tras la puerta
espío su sueño de buen presagio.
Mi madre elevandose junto al zorzal,
hacia su tan anhelada libertad.
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14 de marzo de 2010
El Baile de la Repisa
Si lloviese un verano claro
con las estrellas en el firmamento
¿Qué llovería?
Pareciera en las nubes un susurro.
Si el viento no es un suspiro
¿Quién te agita hojarasca?
Un fluido se desliza bajo la puerta
roba mi sitio y mi calor
¿Quién te envía?
Su adiós me devora el pulso,
pero mi respirar dirige la danza
de aquella hoja en la repisa.
La mirada muerta de la locura
desafía la mía por su sitio
¿Quién ganará?
Quisiera correr, alcanzar el infinito
lejos de la evocación, lejos de ti.
Precipitarme hacia la vida.
Si la tormenta es un sueño vivo
sea como el trueno mi rencor
sea como el frío mi quebranto.
Mas el sol no es un despertar
ni la primavera tu retorno
¿Quién me despertará?
17 de enero de 2010
Teresa Vial #135

Era el conchito
Ese que se le ponían las orejas coloradas cuando le hablaban ¿se acuerda usted? Mas re leso el cabro chico ese, pero pucha que nos hacía reír. ¡Siempre que lo subían a una bici se sacaba la contumelia en el mismo lomo de toro! No había caso, todos los días llegaba con los pantalones con hoyos y embarrados.
¿Ahora si? ¡Pero si usted lo conoció! Acuérdese cuando fue su cumpleaños y su mamá nos invitó para que lo acompañáramos y que llegaron solamente dos niños. El cumple pa raro ese, osea, cuando mi hija cumplió seis me acuerdo que invité a todos sus compañeros y parecían monos con la pelota y los payasos. Era el niñito de ese cumple, que le trajimos un robot de esos de pila y parece que fue el único regalito que recibió.
No po suegra, se esta confundiendo. Del que le toy hablando yo es del hijo de la Sandra. Vivía en Teresa Vial, cerca del edificio que no se termino de construir y que esta lleno de marihuaneros. ¿Se acuerda que nos contaron que el hijo de la Sandra le hacía al pito? Bueno, era el mismo niño del que le estoy hablando, solo que con siete años mas.
¿No me cree? Déjeme decirle que a mí no me sorprendió para nada como terminó, si con los papitos que tenía... El Federico tenía mas mujeres que pelos en la cabeza y la Sandra estaba como media enferma igual. Una vez me acuerdo que me pidió una bandeja para servirle a unas visitas y cuando se la fui a buscar me dijo que no me la pensaba devolver hasta la otra semana. Cuando la fui a buscar denuevo me dijo que no la tenía. Olvídese el tonteo, si cuando le pillé la bandeja la quebró en mis narices la muy desgraciada.
No, pero el niño era distinto. Si cuando tenía como nueve años me decía que quería ser pintor de murales y yo me las arreglaba para comprarle acuarelas. Que lata que su mamá no lo haya dejado pintar, quizás por eso terminó como terminó. Pobrecito, al final daba pena verlo si cuando chico era tan lindo, con sus ojitos verdes. Después parecía delincuente fumando esa porquería y curado por las calles.
¿Usted no sabe como pasó? A mi me contaron que se tragó el frasco entero de pastillas para dormir que tomaba la Sandra. Pero la señora de al frente, la esposa de el del quiosco dice que lo mató el Federico cuando lo pilló sacándole plata escondido. No sé, pero para mi es la misma cuestión, si al final igual lo mataron entre los dos papas. ¡Que terrible! Dios mío, nunca me voy a olvidar cuando se hacía el dormido en la casa del tata esperando que llegara el viejito pascuero.
Dedicado a la calle Teresa Vial en la comuna de Pedro Aguirre Cerda de Santiago. Detrás de sus rejas acogió mis primeros cinco años de niñez y por fuera de ellas me regaló la calle donde conocí a los personajes de este relato.
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